Heber Ezequiel Solórzano

                                                                                                                                  

                                                                                                                                 
Soy originario de una comunidad que se llama "La Barranca”, en el Municipio de Pespire, nací el 11 de diciembre de 1985.  Mi familia constaba de 8 miembros; mamá  (Elvia Reyes), papá (Natalio Solórzano Q.D.D.G) y 6 hermanos (3 varones y 3 mujeres), actualmente 2 mujeres ya que a finales del año 2015 murió una de mis hermanas. Soy el número cuarto de la familia. Crecí en un ambiente de campo. La escuela, los juegos de niños, y trabajos propios para la edad. Desafortunadamente mi papá murió cuando yo tenía 12 años (1997), contecimiento que cambia la vida de la familia. Mis dos hermanos mayores les tocó  viajar a la ciudad en busca de trabajo, por tal motivo a mis 15 años me toca quedarme como jefe de casa al cuidado de mi mamá y mis dos hermanas menores. Había terminado  mi primaria en el 1997. Y no había opción de estudio por la situación económica.  Para entonces hacía los trabajos del hogar y luego como todo joven de mi edad y de aldea en busca de una novia para hacer mi propio hogar. Para este momento la familia no es tan comprometida –que se diga- con las cosas de Dios, participan de festividades religiosas de vez en cuando, "para la fiesta del Santo Patrón”, pero sin ningún compromiso. Pese a lo empírico de la fe, siempre se nos cultivaban los valores humanos y religiosos.

Nuevo horizonte de vida:

Bueno, pasaba la vida muy normal "dentro de lo que cabe”, y recuerdo que a casa de uno de mis tíos llegaban delegados a celebrar la Palabra de Dios, y yo, con el "único” fin de ver a mi novia asistí a una de esas celebraciones, estando ahí uno de los delegados (Eufemio Castillo "Q.D.D.G”) Y un seminarista (ahora sacerdote, P. Jorge Flores) me pidieron leer una lectura en la celebración y además -al finalizar la misma-, me preguntaron si quería ser delegado. La verdad,  No sabía que decir… por el miedo o los mismos nervios les dije que sí, que lo iba a pensar. A partir de ese momento me fui comprometiendo en las cosas de Dios "por ese mismo motivo me toco terminar con mi novia”- no aceptó que me hiciera delegado- "larga historia”.  Siento que en este momento  había una voz interior que me estaba pidiendo hacer algo diferente con mi vida. "no sabía qué hacer, estaba mi novia, mis amigos, las fiestas, mi familia, y además era el "jefecito” de la casa”. Pero aquella invitación estaba haciendo eco en mí. A partir de ese momento empecé a asistir dominicalmente a las Celebraciones de la Palabra a una aldea vecina, luego empecé a asistir a encuentros sectoriales de Delegados. Por el año 2002, conocí un gran Sacerdote del Canadá, (P. Iván Boofar del cual tengo grandes recuerdos),  el me invitó a formarme como Delegado de la Palabra y luego me motivo para seguir estudiando. Nuevas luces se abrían para mi vida. En 2004 empecé a estudiar el ciclo común a distancia en el pueblo de Pespire (en el IHER), a la vez que hacia encuentros pre-vocacionales en el Seminario Menor Pablo VI en la Ciudad de Choluteca. Después de un año de discernimiento fui aceptado, y en 2006 ingrese al Seminario Menor para continuar mis estudios en el Instituto  Santa María Goretti.

En 2008 termine con el Bachiller, y ese mismo año, realicé un Encuentro Nacional de Compromiso en el Seminario Mayor Nuestra Señora de Suyapa, con el fin de continuar con los estudios con vistas al sacerdocio ministerial. Fui aceptado. Actualmente estoy haciendo mi último año de estudios teológicos. Quiero expresarles que la formación ha sido de una riqueza extraordinaria, realmente el Señor ha sido grande conmigo. No puedo negar que en el proceso ha habido muchas interrogantes ¿…? aciertos y dudas, luces y sombras, alegrías y tristezas, consolaciones y desolaciones, momentos de mucha espiritualidad y momentos de mucho desierto, pienso que es algo parecido a lo que pasa en la vida familiar, en la vida de trabajo, de estudiante, de noviazgo, de esposo/sa, etc. siempre hay cosas buenas y otras que no lo son, pero ante las dificultades solo que tienes que avanzar a pesar de estas, y darte cuenta que en el camino no estás solo, hay un gran amigo que te acompaña, esa ha sido su promesa "yo estaré con vosotros día tras día, hasta el fin del mundo” Mt 28,20